

Cuando se trata de un envejecimiento cerebral saludable, los consejos suelen incluir una buena alimentación, estar activo y mantener conexiones sociales. Sin embargo, nueva evidencia ha añadido una tarea adicional a la lista: aprender otro idioma.
Los investigadores descubrieron que hablar varios idiomas puede estar asociado con un menor riesgo de envejecimiento cognitivo acelerado. Su estudio, publicado en noviembre pasado en la revista Nature Aging, indica que fomentar el multilingüismo podría ser incluso una estrategia beneficiosa para la salud pública.
Si bien algunos estudios previos han indicado que hablar varios idiomas puede ayudar a proteger la memoria y la atención, el resultado general fue poco concluyente debido al pequeño tamaño de las muestras, a métodos inadecuados para medir el envejecimiento y a otros factores. Al analizar datos de encuestas de más de 86.000 personas sanas de entre 51 y 90 años en 27 países europeos, el equipo responsable del reciente estudio evitó algunos de estos problemas.
«Los efectos del multilingüismo en el envejecimiento siempre han sido controvertidos, pero no creo que haya habido un estudio de esta escala antes, que parezca demostrarlo de manera bastante decisiva», comentó Christos Pliatsikas, neurocientífico cognitivo de la Universidad de Reading en Inglaterra, quien no participó en el estudio.
El equipo de investigación detrás del nuevo trabajo determinó la diferencia entre la edad cronológica real de cada participante y su edad prevista basándose en factores de salud y estilo de vida. Si la edad prevista de una persona es mucho mayor que su edad cronológica, el individuo está envejeciendo más rápido de lo esperado, lo que puede aumentar su riesgo de padecer enfermedades relacionadas con la edad, señaló Amber Louise Bryce de Euronews.
Los científicos examinaron la brecha de cada participante entre su edad cronológica y prevista en relación con el número de idiomas que hablaban, basándose en sus propios informes.
Los análisis informáticos sugirieron que las personas multilingües tienen aproximadamente la mitad de probabilidades de experimentar un envejecimiento acelerado en comparación con quienes hablan solo un idioma. El efecto protector del multilingüismo se mantuvo cuando los investigadores consideraron factores lingüísticos, físicos, sociales y sociopolíticos a nivel nacional, como la calidad del aire y la igualdad de género. Y cuantos más idiomas se hablen, mejor.
“Cada idioma adicional proporcionó una protección mensurable”, declaró a Euronews Agustín Ibáñez, coautor del estudio y neurocientífico del Trinity College de Dublín. “Hablar varios idiomas continuamente ejercita múltiples sistemas. Obliga a gestionar la atención, inhibir las interferencias y alternar entre reglas lingüísticas, todo lo cual fortalece las redes que tienden a debilitarse con la edad”, añade.
Muchas recomendaciones para la salud cerebral se centran en reducir el daño cerebral acumulado a lo largo de la vida mediante cambios en el estilo de vida, pero el nuevo estudio sugiere que simplemente hablar más idiomas puede mejorar la capacidad del cerebro para compensar el daño, afirma Etu Ma’u, psiquiatra de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda, quien no participó en el estudio. A la luz de los nuevos hallazgos, a este experto le preocupa que los recortes propuestos a la enseñanza del idioma maorí (una lengua indígena vital en la cultura neozelandesa) en las escuelas «puedan tener efectos no deseados en la salud cerebral y el envejecimiento de la población».
En última instancia, los resultados del artículo instan a los responsables de formular políticas públicas a integrar el aprendizaje de idiomas en sus estrategias de salud y educación, con particular relevancia para los países de angloparlantes. Si bien entre el 50% y el 70% del mundo es multilingüe, la mayoría de los hablantes nativos de habla inglesa son monolingües, expresó bajo su opinión experta Stephen May, académico en educación maorí e indígena de la Universidad de Auckland, quien tampoco participó en el estudio.
Fuente: un artículo de Margherita Bassi publicado en el portal www.smithsonianmag.com
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