

Las infecciones parasitarias no son solo un problema de salud e higiene pública: también podrían afectar cómo pensamos, sentimos y actuamos.
Un creciente número de investigaciones destaca cómo ciertos parásitos, como el Toxoplasma gondii, pueden manipular sutilmente el cerebro y el comportamiento de su huésped de manera que benefician la supervivencia del parásito.
Las implicaciones van más allá de la salud individual y sugieren que las infecciones generalizadas podrían incluso influir en las tendencias sociales en materia de agresión, asunción de riesgos y trastornos de salud mental.
Esta nueva síntesis de evidencia analiza cómo los parásitos secuestran el sistema nervioso y las vías inmunitarias para modificar el comportamiento. Entre los más conocidos se encuentra el T. gondii, un protozoo transmitido por gatos que infecta hasta al 80% de los humanos mayores.
En los animales, es famoso por eliminar el miedo de los roedores a los gatos (su huésped definitivo) para que puedan completar su ciclo de vida.
En los humanos, la evidencia sugiere que altera el equilibrio de la dopamina, promueve la impulsividad, aumenta la agresión e incluso puede elevar la toma de riesgos sexuales y las tendencias violentas.
Otros parásitos, como Trypanosoma brucei, Bartonella henselae y Plasmodium, también parecen provocar cambios conductuales y neuropsiquiátricos en sus huéspedes.
Los investigadores están desentrañando los mecanismos bioquímicos y neuroinmunes detrás de estos efectos. El T. gondii, por ejemplo, aumenta directamente la producción de dopamina en las neuronas infectadas al expresar su propia tirosina hidroxilasa, una enzima clave en la síntesis de dopamina.
Este aumento de dopamina, junto con los efectos inmunomoduladores sobre la inflamación cerebral, probablemente contribuye a la impulsividad, la asunción de riesgos e incluso los comportamientos sexualmente agresivos reportados en algunos individuos infectados.
Las infecciones con parásitos que forman quistes en el cerebro pueden alterar circuitos clave en las emociones y la toma de decisiones, aumentando el riesgo de trastornos como la esquizofrenia, la depresión o incluso la conducta suicida.
Si bien la investigación sobre el impacto social e individual de estos cambios de comportamiento aún se encuentra en sus primeras etapas, los hallazgos son interesantes. Sugieren que las infecciones parasitarias —a menudo consideradas leves o asintomáticas— pueden tener efectos duraderos en la personalidad y el comportamiento.
Para la salud pública y la psicología, estos conocimientos abren nuevas vías: aumentar la conciencia sobre los riesgos de transmisión (como manipular carne cruda o arena para gatos), desarrollar vacunas o terapias dirigidas a estos efectos e incluso repensar el papel de las infecciones en la agresión y la salud mental.
En resumen, la próxima vez que pensemos en lo que estimula un comportamiento riesgoso, impulsivo o violento, es posible que debamos considerar no solo la naturaleza y la crianza, sino también la posibilidad de que haya parásitos que moldeen nuestras mentes.
Fuente: un artículo publicado en el portal neurosciencenews.com
Ser un referente en la atención de su salud cerebral, conlleva un compromiso con la excelencia. En Gamma Knife Center Ecuador (GKCE) así lo entendemos y por ello venimos brindando desde 2011, todo el bagaje de nuestra experiencia a quienes hemos podido servir con la oportunidad que cada caso demanda.
Transformarnos en un centro especializado, reconocido y acreditado ante la Red Pública Integral de Salud (IESS, ISSFA, ISSPOL, MSP) y las principales aseguradoras privadas, nos ha permitido atender exitosamente a cientos de pacientes diagnosticados con lesiones y tumores cerebrales —llegados de todo el país— a la vuelta de 13 años.
¡No deje pasar más tiempo! Agende ya su cita y conozca de cerca las ventajas de la radiocirugía estereotáctica con Gamma Knife Icon®: un horizonte de salud confiable y seguro.