El glioblastoma, anteriormente conocido como glioblastoma multiforme, es un tipo de cáncer cerebral que se desarrolla a partir de células gliales. Las células gliales brindan apoyo, alimento y reparación a las células del sistema nervioso central (el cerebro y la médula espinal). Los glioblastomas surgen con frecuencia de un tipo de célula glial conocida como astrocito, llamado así por su forma de estrella. Los astrocitomas tienen cuatro grados (grado I a IV). El glioblastoma es un astrocitoma agresivo de grado IV.
¿Qué causa un glioblastoma?
Como ocurre con muchos tipos de tumores, el sistema de defensa natural del cuerpo no puede controlar la replicación anormal. Las células se dividen demasiado rápido y forman grandes grupos de células que no funcionan (tumores). Aún no está claro por qué sucede esto. Lo que sí sabemos es que ciertas enfermedades genéticas raras (neurofibromatosis tipo 1, síndrome de Turcot y síndrome de Li Fraumeni) aumentan el riesgo de tumores como el glioblastoma. La radiación ionizante (producida por ciertos estudios de imágenes médicas y armas nucleares) y la exposición ocupacional al mercurio, el arsénico y los productos derivados del petróleo pueden aumentar el riesgo de desarrollar glioblastoma a lo largo de la vida.
¿Puede el estrés causar glioblastoma?
La evidencia sobre si el estrés puede causar glioblastoma es contradictoria, pero las hormonas del estrés pueden actuar sobre los tumores y empeorarlos. Es posible que el cuerpo tenga más dificultades para detectar y corregir las células tumorales durante momentos estresantes debido a un sistema inmunológico comprometido; sin embargo, se necesitan más estudios para sacar conclusiones concretas sobre el estrés y la susceptibilidad al glioblastoma.
¿Quién tiene opciones de tener un glioblastoma?
El glioblastoma es el tumor cerebral primario más común entre los adultos. Aproximadamente tres nuevos casos de glioblastoma surgen por cada 100.000 personas al año. Los hombres tienen más probabilidades de desarrollar glioblastoma que las mujeres.
¿Es hereditario el glioblastoma?
No se sabe que los glioblastomas sean hereditarios, aunque los antecedentes familiares de glioblastoma pueden aumentar el riesgo.
Síntomas de glioblastoma
Los signos y síntomas del glioblastoma dependen en gran medida de la ubicación del tumor. Los síntomas pueden ocurrir rápidamente, lo que a menudo hace que los pacientes busquen una evaluación. Ejemplos de síntomas incluyen:
¿Cómo se diagnostica el glioblastoma?
Un historial médico completo y un examen físico ayudará a los especialistas a descartar posibles causas de los síntomas presentes. Si su médico sospecha que hay un tumor cerebral, se realizará un examen neurológico exhaustivo con énfasis en identificar cambios neurológicos. Asimismo, evaluará los nervios craneales (nervios que surgen del cerebro y que controlan la visión, la audición, el movimiento de los ojos y los músculos faciales, la sensación en la cara, etcétera). El médico también evaluará la fuerza muscular, el equilibrio y la coordinación.
Las tomografías computarizadas (TC) y las imágenes por resonancia magnética (IRM) son herramientas valiosas para identificar tumores dentro del cerebro y la médula espinal. A menudo se inyecta contraste en las venas para ayudar a visualizar ciertos aspectos del tumor que de otro modo no serían evidentes. Los glioblastomas suelen tener apariencias características en las imágenes. En determinados casos, puede ser necesaria una biopsia para determinar las características específicas del tumor, lo que ayudará a seleccionar la estrategia de tratamiento más adecuada.
¿Es agresivo el glioblastoma?
Lamentablemente, este tipo de cáncer es muy agresivo e invasivo. El glioblastoma a menudo crece rápidamente e infiltra tejido cerebral sano fuera de los límites observados en los estudios de imágenes de rutina. Esto hace que la extirpación total de un glioblastoma sea casi imposible y se asocia con un alto riesgo de que el tumor regrese en el futuro.
Tratamiento
La cirugía mediante craneotomía, cuando sea apropiada, puede mejorar la supervivencia general; sin embargo, la cirugía no debe provocar ningún cambio neurológico que comprometa la calidad de vida del paciente.
Por lo general, la quimioterapia se inicia aproximadamente dos semanas después del procedimiento.
La radiación también se usa para frenar el crecimiento tumoral al atacar las células tumorales que se han infiltrado en el tejido cerebral normal y que no se pueden eliminar de manera segura mediante cirugía.
Mediante la radioterapia de haz externo, las sesiones de terapia múltiples (10 a 30) se dirigen a las células tumorales, pero protegen las células normales.
Cómo la cirugía con bisturí de rayos gamma combate los tumores cerebrales
La cirugía con bisturí de rayos gamma es una radiocirugía estereotáctica, es decir, utiliza herramientas de posicionamiento tridimensionales para disparar una dosis de radiación en el punto exacto.
Un procedimiento de radiocirugía Gamma Knife® trata las lesiones cerebrales con la radiación suficiente para controlarlas, de modo que desaparezcan, se reduzcan o dejen de crecer. Puede aplicarse incluso en las zonas más críticas y de difícil acceso del cerebro, sin administrar dosis de radiación significativas al tejido cerebral sano circundante al tumor.
Al tratamiento Gamma Knife® se le conoce también como “cirugía sin bisturí” porque no es necesario que el cirujano realice alguna incisión en el cuero cabelludo ni una apertura en el cráneo, sino que utiliza una dosis única y elevada de 192 fuentes de radiación de cobalto que convergen en un punto (área cerebral a tratar) con una precisión de menos de un milímetro (aproximadamente el grosor de una hoja de papel).
La radiación con Gamma Knife® puede tratar lesiones que controlan otros trastornos cerebrales. Para ello, el paciente lleva un marco sobre la cabeza durante el procedimiento.
El marco estereotáctico ayuda a los cirujanos a localizar la ubicación exacta del tratamiento y mantiene la cabeza del paciente inmóvil mientras se aplica la radiación.
Un equipo de neurocirujanos, oncólogos radioterapeutas y físicos médicos utiliza una computadora para planificar cuidadosamente la cantidad de radiación necesaria para el tamaño y la forma residual del tumor a irradiar.
Luego, el equipo Gamma Knife Icon® dirige cientos de diminutos rayos de radiación al punto. Cada rayo es demasiado débil para dañar el tejido por sí solo, pero todos los rayos se unen con precisión submilimétrica en un punto objetivo, donde la radiación se combina para dañar el tejido enfermo.
Debido a la gran precisión del Gamma Knife®, el procedimiento es simple, sin dolor y directo. Los pacientes pueden recibir una dosis completa de radiación durante una sola sesión ambulatoria que no demanda el uso de anestesia. Asimismo, no es necesario realizar múltiples tratamientos, como ocurre con otros tipos de radiocirugía.
¿Cuál es el pronóstico del glioblastoma?
Si el glioblastoma no se trata, los pacientes viven un promedio de tres a cuatro meses después del diagnóstico. Lamentablemente, el tiempo medio de supervivencia con tratamiento es de 12 a 18 meses, y aproximadamente el 25% de los pacientes que padecen glioblastoma sobreviven más de un año después del diagnóstico. Solo el 5% de los pacientes sobrevive más de cinco años.
La supervivencia depende de varios factores, incluida la ubicación del tumor, la cantidad que se puede extirpar mediante cirugía de manera segura sin dañar el tejido sano, la respuesta a la quimioterapia y/o radiación, y la edad y la salud general del paciente. Se han reportado sobrevivientes a largo plazo, por lo que no se deben perder todas las esperanzas. Su cuidado debe ser comentado detenidamente con su médico, ya que cada caso es único.
A pesar de que los glioblastomas son tumores agresivos y el pronóstico es malo, los pacientes se pueden beneficiar de tratamientos que mejoren no solo la supervivencia global sino también la calidad de vida. El neurocirujano debe conocer las distintas opciones de tratamientos, sus indicaciones y riesgos para poder participar activamente en la toma de decisiones y ofrecer un tratamiento neuroquirúrgico oportuno para cada situación.
Fuente: una nota científica publicada en el portal www.aaroncohen-gadol.com
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