

Enfrentar un tumor cerebral puede ser una experiencia desafiante para pacientes y cuidadores. Sin embargo, recibir un diagnóstico de meningioma, que es un tipo particular de tumor cerebral, deja mucho margen para el optimismo. Y, por supuesto, contar con información que lo oriente a través de las opciones de tratamiento marca la diferencia.
Los meningiomas son el tipo más común de tumor intracraneal primario y representan aproximadamente el 38% de los tumores cerebrales primarios diagnosticados en los Estados Unidos. La mayoría constituyen tumores benignos de Grado I, según apunta la Organización Mundial de la Salud (OMS). Surgen de las meninges, las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal. Si bien los meningiomas suelen ser tumores benignos de crecimiento lento, estos pueden comprimir estructuras adyacentes en el cerebro y la médula espinal a medida que crecen.
La opción de tratamiento más común disponible para el meningioma es la cirugía para extirparlo. Pero, ¿requieren todos los meningiomas cirugía? Afortunadamente, la respuesta es no. La observación es la estrategia de tratamiento más común ya que la mayoría de estos tumores se encuentran de manera incidental y son asintomáticos.
La radioterapia es otra opción para el tratamiento primario de meningiomas pequeños o recurrencias después de la cirugía. También se utiliza como terapia adyuvante para porciones irresecables de un meningioma que quedaron después de la craneotomía o para garantizar que el tejido remanente no continúe creciendo.
A continuación, les ofrecemos una guía para comprender cómo se utiliza la radioterapia para tratar los meningiomas, incluida su eficacia y qué esperar razonablemente de las variantes de este tratamiento.
Cómo la radioterapia trata los meningiomas
Durante la radioterapia, se dirigen rayos de radiación de alta intensidad a un tumor para dañar el ADN dentro de sus células anormales. Cuando este ADN se daña, las células no pueden seguir creciendo ni dividiéndose. Debido a que las células cancerosas tienden a dividirse rápida e incontrolablemente, es más probable que la radioterapia afecte a las células tumorales. De esta forma, puede afectar selectivamente a las células tumorales y disminuir eficazmente su división e impedir su crecimiento.
Cómo se utiliza la radioterapia
La radioterapia se puede aplicar para tratar un meningioma de varias maneras.
La terapia con rayos externos utiliza potentes rayos de radiación dirigidos a un tumor desde una máquina. Se administra cinco días a la semana, durante 5 a 7 semanas, en pequeñas dosis llamadas fracciones. En un programa de tratamiento acelerado, el tiempo de tratamiento se acorta fraccionando la radiación en menos semanas. Este método ayuda a minimizar el potencial de crecimiento o regeneración del tejido tumoral manteniendo al mismo tiempo un nivel de riesgo aceptable de lesión del tejido normal.
La radiocirugía estereotáctica es un tratamiento no quirúrgico que enfoca con precisión haces estrechos de radiación de alta intensidad en el área del tumor con un impacto mínimo en el tejido circundante. Se puede realizar con un fraccionamiento más alto en menos sesiones, y al mismo tiempo mantener al mínimo la dosis para los tejidos circundantes sanos. De hecho, dependiendo del fraccionamiento y del tamaño y ubicación de su meningioma, podría someterse a una radiocirugía estereotáctica en tan solo una sesión.
Ambos métodos de radioterapia son viables como tratamiento primario o complementario de la cirugía para extirpar un meningioma. La radiocirugía estereotáctica con Gamma Knife Icon® es particularmente eficaz en el tratamiento de meningiomas en áreas consideradas de demasiado alto riesgo o inaccesibles para la cirugía tradicional, como la base del cráneo o partes que están increíblemente cerca de estructuras sensibles críticas.
Qué esperar de la radioterapia
La preparación para someterse a radioterapia varía según el domicilio del paciente y la ubicación del proveedor especializado de salud, pero generalmente comienza con una reunión de evaluación con su oncólogo o radioncólogo. Dependiendo de cada caso, es posible que realicen un examen físico, analicen sus registros médicos y repasen con usted las pruebas recomendadas. Asimismo, resolverán cualquier duda que usted pueda tener sobre el tratamiento.
También se puede solictar que firme un formulario de consentimiento informado después de esta consulta inicial. Al hacerlo, documenta que permitió que el equipo médico realizara radioterapia, les informó sobre su historial médico, aceptó cualquier riesgo del tratamiento y reconoció que no se garantiza que el tratamiento asegure los resultados previstos.
A menudo, el siguiente paso es realizar una sesión de terapia simulada. Durante esta sesión, no recibe ninguna radiación. En cambio, es una práctica para que los médicos puedan posicionarlo como lo harían durante el tratamiento y luego usar tecnología de imágenes para determinar dónde colocar la radiación y la ubicación de las estructuras vitales que se deben evitar. En algunos caso es posible que reciba pequeñas marcas o tatuajes en el área del meningioma para marcar con precisión hacia dónde dirigir la radiación.
Qué esperar durante la radioterapia
El médico le colocará un dispositivo portátil para evitar que su cabeza se mueva durante el procedimiento. Esto es importante para garantizar que la radiación no llegue a otras áreas además del meningioma. La radiación no arde, no pica ni duele cuando entra en el cuerpo y el tratamiento se realiza de manera similar a una radiografía.
La duración del tratamiento y su cronograma de tratamiento dependen del tipo de radioterapia que esté recibiendo, pero las sesiones suelen durar entre 15 y 30 minutos. Se le permitirá comunicarse con su oncólogo a través de un intercomunicador para informarle cómo se siente y si llegase a experimentar alguna molestia o náuseas.
Efectos secundarios de la radioterapia
Aunque los métodos de administración pueden variar, los efectos de la radioterapia generalmente son los mismos. Cada método puede utilizar protones, fotones y/o electrones para dañar el ADN de las células objetivo evitando lesionar al mismo tiempo al tejido circundante tanto como sea posible. Sin embargo, incluso con los procedimientos más precisos, existe el riesgo mínimo de que las células sanas se vean afectadas por la radiación, lo que puede provocar leves efectos secundarios como:
La manifestación de los efectos secundarios es diferente de persona a persona. Para algunos, incluso es posible continuar con sus actividades normales inmediatamente después de una sesión de tratamiento. Sin embargo, la gravedad de los efectos secundarios también puede aumentar a medida que continúa recibiendo tratamiento. Asegúrese de comentar cualquier síntoma nuevo con su médico tratante.
Si se dañan las células sanas durante la radioterapia, normalmente se recuperan unos meses después del tratamiento. Sin embargo, en casos raros, se produce un daño duradero a las células. Además, es posible que experimente efectos secundarios tardíos, que podrían no manifestarse hasta meses o incluso años después de finalizar la radioterapia.
¿Puede un meningioma desaparecer por sí solo?
El pronóstico de un meningioma es muy favorable porque suele ser benigno y de crecimiento lento. La tasa de supervivencia actual para adultos de entre 20 y 44 años con un meningioma benigno es del 90%. De hecho, no es necesario extirpar todos los meningiomas de inmediato.
Sin embargo, los meningiomas no desaparecen por sí solos. Los meningiomas tienen el potencial de crecer y eventualmente presionar contra la médula espinal o el cerebro, causando varios efectos adversos.
¿Volverá el meningioma después del tratamiento?
Debido a que los meningiomas suelen ser benignos, se pueden tratar extirpándolos mediante cirugía o poniéndolos en remisión mediante radioterapia. Sin embargo, después de someterse a un tratamiento exitoso, su médico puede pedirle que regrese para realizarse exámenes y chequeos regulares cada 6 a 12 meses. Esto se debe a que, si bien la mayoría de los meningiomas pueden tratarse, tienen la posibilidad de reaparecer.
La recurrencia de un meningioma dependerá tanto de su grado, si es benigno o maligno, como de factores ambientales, la salud del paciente, si el tratamiento eliminó por completo el meningioma y si existe predisposición genética. Ventajosamente, es raro que reaparezca un meningioma extirpado completamente. Según un estudio, entre 120 pacientes que se sometieron a tratamiento por un meningioma que resultó en extirpación total, la tasa de recurrencia fue del 7,5% después de diez años y del 9,3% después de 20 años.
De ello se desprende que es posible recuperarse completamente de un diagnóstico de meningioma con el tratamiento adecuado. Si bien los pacientes que han recibido tratamiento experimentan un pequeño riesgo de recurrencia, la vigilancia regular con exámenes de detección e imágenes permitirá a los médicos tomar medidas para garantizar que el meningioma no regrese por completo.
Finalmente, cabe anotar que esta estrategia terapéutica se puede utilizar si otras opciones de tratamiento no son viables. La quimioterapia u otros procedimientos médicos han demostrado ser relativamente ineficaces para combatir al meningioma.
Fuente: un artículo publicado en el portal www.aaroncohen-gadol.com
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