


El síncope vasovagal es el tipo más común de desmayo. Ocurre cuando el nervio vago —que regula funciones automáticas del cuerpo como la presión arterial y la frecuencia cardíaca— se estimula de forma desproporcionada ante ciertos factores, como el dolor, el miedo, el calor excesivo o el estrés emocional. Esa estimulación excesiva provoca una caída abrupta de la presión y el pulso, lo que reduce momentáneamente el flujo de sangre al cerebro y causa la pérdida de conciencia. Es una respuesta corporal exagerada, pero no necesariamente peligrosa. De hecho, la mayoría de los casos no indican una enfermedad grave, aunque el episodio pueda parecer alarmante.
El desmayo vasovagal suele dar señales: sensación de calor, sudor frío, náuseas, visión borrosa, debilidad y palidez. Si se logra reconocer el inicio y recostarse de inmediato, muchas veces se puede evitar la pérdida total del conocimiento. Pero cuando ocurre, el cuerpo suele recuperarse en cuestión de segundos o minutos, sin dejar secuelas físicas. Sin embargo, la incertidumbre que queda después puede ser tan intensa como el episodio mismo, especialmente si es la primera vez o si sucede en público.
El diagnóstico se basa en la historia clínica y, en algunos casos, se complementa con pruebas como el test de inclinación, que reproduce el cambio postural que provoca el desmayo bajo control médico. Lo importante es descartar otras causas más graves de síncope, como arritmias cardíacas, epilepsia o problemas neurológicos. Cuando se confirma que es vasovagal, el tratamiento suele centrarse en evitar los desencadenantes, mantenerse hidratado, mejorar el tono vascular con ejercicios y, en casos más severos, usar medicamentos específicos.
Y aunque no sea mortal, el impacto emocional no debe subestimarse. Porque el cuerpo cae, pero también cae la seguridad, la confianza, el control. Nadie quiere vivir con el miedo de desmayarse sin aviso. Por eso, entender el porqué, reconocer las señales y tomar medidas preventivas se vuelve esencial, ya que el desmayo puede durar segundos, pero el miedo que deja puede acompañarte mucho más.
Y si alguna vez viste todo apagarse sin razón, si te sentiste flotar por unos segundos antes de caer, si después de ese episodio quedaste con más preguntas que respuestas… tal vez no fue tu corazón, ni tu cerebro. Tal vez fue tu cuerpo tratando de reiniciarse para protegerte. Porque incluso un desmayo puede ser una estrategia de defensa. Y saberlo, puede ser la primera forma de no temerle más.
Revisamos a fondo las causas y síntomas de esta reacción también conocida como desmayo neurocardiogénico o síncope del reflejo del seno carotídeo, asociado a un tipo común de pérdida de conciencia.
Descripción general
El síncope vasovagal ocurre cuando te desmayas porque el cuerpo reacciona de manera exagerada a ciertos factores desencadenantes. Estos pueden incluir ver sangre o experimentar un sufrimiento emocional extremo.
El factor que desencadena el síncope vasovagal ocasiona que la frecuencia cardíaca y la presión arterial disminuyan abruptamente. Esto lleva a la disminución del flujo sanguíneo al cerebro y tú pierdes el conocimiento por un momento.
En general, el síncope vasovagal es inofensivo y no requiere tratamiento. Sin embargo, es posible que te lastimes durante un incidente de síncope vasovagal. El profesional de atención médica podría recomendarte pruebas para descartar otras causas más graves de desmayo, como afecciones cardíacas.
Síntomas
Antes de desmayarte por un síncope vasovagal, podrías tener los siguientes síntomas:
Durante un incidente de síncope vasovagal, los que están a tu alrededor podrían notar lo siguiente:
Por lo general, la recuperación después de un incidente de síncope vasovagal comienza en menos de un minuto. Sin embargo, si te pones de pie demasiado pronto después del desmayo (alrededor de 15 a 30 minutos) corres el riesgo de desmayarte de nuevo.
Cuándo consultar al médico
El desmayo puede ser un signo de una afección más grave, como una afección cardíaca o cerebral. Se recomienda que consultes con tu médico después de un desmayo, en especial si nunca te había pasado.
Causas
El síncope vasovagal ocurre cuando la parte del sistema nervioso que regula la frecuencia cardíaca y la presión arterial, funciona sin una correspondencia adecuada en respuesta a un factor desencadenante. Los más comunes son:
No obstante, el síncope vasovagal puede ocurrir sin un factor desencadenante.
Durante un incidente de síncope vasovagal, la frecuencia cardíaca se vuelve más lenta y los vasos sanguíneos de las piernas se dilatan. Esto permite que se acumule sangre en las piernas, lo que hace que disminuya la presión arterial. Una presión arterial más baja combinada con una frecuencia cardíaca más lenta reduce rápidamente el flujo de sangre hacia el cerebro y, en consecuencia, te desmayas.
Factores de riesgo
El riesgo para síncope vasovagal puede ser mayor en los siguientes casos:
Diagnóstico
El diagnóstico del síncope vasovagal suele comenzar con un examen físico. Durante el reconocimiento físico, el profesional de atención médica escucha tu corazón y te toma la presión arterial. También te puede masajear las arterias principales del cuello para ver si eso hace que te desmayes.
El médico también podría recomendar varios análisis para descartar otras causas posibles de tus desmayos, en particular, afecciones relacionadas con el corazón. Estas son algunas de esas pruebas:
Electrocardiograma. Esta prueba registra las señales eléctricas que produce el corazón. Puede detectar ritmos irregulares del corazón y otras afecciones cardíacas. Es posible que debas usar un monitor portátil durante un día (como mínimo) o un mes (como máximo).
Ecocardiograma. Esta prueba utiliza imágenes de ecografía para ver el corazón y buscar afecciones, como problemas de válvulas, que pueden ocasionar el desmayo.
Prueba de esfuerzo con ejercicio. Esta prueba estudia los ritmos cardíacos durante el ejercicio. Por lo general, se realiza mientras caminas o corres en una caminadora.
Análisis de sangre. El médico puede a través de estas pruebas de laboratorio buscar afecciones, como anemia, que suelen ocasionar desmayos o contribuir a estos.
Prueba de la mesa basculante. Si no se detectan afecciones cardíacas que sean la causa del desmayo, el profesional de atención médica podría sugerir que te sometas a la prueba de la mesa basculante. Durante la prueba, te recuestas boca arriba sobre una mesa que cambia de posición y se inclina hacia arriba con diferentes ángulos. Un técnico vigila los ritmos de tu corazón y tu presión arterial durante la prueba para ver si los cambios posturales los afectan.
Tratamiento
En la mayoría de los casos, el síncope vasovagal no requiere tratamiento. El profesional de atención médica puede ayudarte a entender qué factores desencadenan el desmayo y hablar sobre las distintas formas de evitarlos.
Si el síncope vasovagal interfiere en tu calidad de vida, el médico puede sugerir que pruebes con uno o más de los siguientes remedios:
Medicamentos. Un medicamento llamado acetato de fludrocortisona, que se utiliza habitualmente para tratar la presión arterial baja, puede ser útil para prevenir el síncope vasovagal. Se pueden usar también inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina.
Tratamientos. El doctor a cargo de tu caso puede recomendarte formas de disminuir la acumulación de sangre en las piernas. Estas pueden incluir hacer ejercicios con los pies, utilizar medias de compresión o tensar los músculos de la pierna mientras estás de pie. Es posible que debas aumentar la sal en la dieta si no sueles tener hipertensión arterial. Evita estar de pie mucho tiempo, en especial en lugares calurosos y llenos de gente, y bebe mucho líquido.
Cirugía. En casos muy poco frecuentes, la introducción de un marcapasos eléctrico para regular los latidos del corazón es beneficiosa para personas con síncope vasovagal que no respondieron bien a otros tratamientos.
Prevención
No siempre puedes evitar un episodio de síncope vasovagal. Si sientes como si fueras a desmayarte, recuéstate y levanta las piernas. Esto permite que la gravedad mantenga el flujo de sangre al cerebro. Si no puedes recostarte, siéntate y coloca la cabeza entre las rodillas hasta que te sientas mejor.
Fuente: un artículo publicado en el portal www.mayoclinic.org
Desde 2011, Gamma Knife Center Ecuador (GKCE) ofrece su visión y experiencia junto a la innovación de una herramienta neuroquirúrgica de renombre mundial, considerada como un referente en la literatura médica por su patrón de excelencia y probados resultados.
La radiocirugía estereotáctica con Gamma Knife Icon® no es una modalidad terapéutica experimental. Se trata de un método muy efectivo para tratar patologías y tumores cerebrales. Su aplicación cuenta con el respaldo de cinco décadas de investigación clínica publicada en prestigiosas revistas científicas y suma más de dos millones de casos exitosos.
Para servirle mejor estamos acreditados ante la Red Pública Integral de Salud (IESS, ISSFA, ISSPOL, MSP) y las principales aseguradoras privadas del país.
Reserve hoy mismo su cita y obtenga una segunda opinión. Somos GKCE: el arte de curar sin invadir al servicio de una óptima calidad de vida. ¡Consúltenos!