
La cúrcuma, la especia de color amarillo brillante —originaria del sudeste asiático—, ha sido apreciada durante mucho tiempo en la India y en otros lugares por sus aparentes propiedades curativas. Durante más de 5.000 años, la gente la ha utilizado para tratar una amplia variedad de dolencias, como afecciones cutáneas y problemas digestivos. Estudios contemporáneos han demostrado que la cúrcuma es un poderoso antioxidante que puede ayudar a reducir la inflamación, que es la raíz de muchas enfermedades, incluido el cáncer.
Usted puede seguir adelante y agregar cúrcuma a sus comidas favoritas, afirma Jason Hou, farmacéutico de Medicina Integrativa del Memorial Sloan Kettering Cancer Center (MSK). El doctor Hou administra la base de datos About Herbs del MSK, un centro de información sobre hierbas y suplementos relacionados con la atención y el tratamiento del cáncer.
Enfatiza que, si bien la cúrcuma generalmente se considera segura en dosis culinarias, usted debe consultar con su médico u oncólogo, de modo especial si está recibiendo tratamiento, antes de tomar cápsulas o suplementos de cúrcuma. El ingrediente activo de la cúrcuma, la curcumina, puede interferir con determinadas quimioterapias. En grandes cantidades, también puede ser tóxica y dañar el hígado.
“El hecho de que un producto esté etiquetado como ‘natural’ no siempre significa que sea seguro, especialmente para las personas con cáncer”, explica el doctor Hou.
A continuación, reseñamos lo que el doctor Hou quiere que conozcas sobre la cúrcuma.
La cúrcuma tiene el potencial de prevenir y tratar el cáncer
Los estudios en animales y de laboratorio muestran que la cúrcuma puede ayudar a prevenir el crecimiento del cáncer y a matar ciertas células cancerosas, pero desconocemos si tiene el mismo efecto en los humanos. Necesitamos ensayos clínicos a gran escala para averiguarlo, comenta el doctor Hou. La comunidad científica está trabajando intensamente en ello.
El doctor Hou cita un estudio de fase 2 que combinó el ingrediente activo de la cúrcuma, la curcumina, con quimioterapia convencional para tratar a personas con cáncer colorrectal avanzado. Los investigadores descubrieron que la curcumina es segura y bien tolerada en estos pacientes, y que, combinada con la quimioterapia convencional, tiene el potencial de mejorar la supervivencia general (el tiempo que vive una persona después de comenzar el tratamiento) y la supervivencia libre de progresión (el tiempo que una persona está en tratamiento antes de que el cáncer progrese). Otros estudios están todavía en curso.
La cúrcuma puede ayudar a aliviar los efectos secundarios del tratamiento contra el cáncer
Pequeños estudios realizados entre personas con cáncer demuestran que la cúrcuma puede mejorar su calidad de vida. En una investigación, quienes usaron una crema tópica a base de cúrcuma experimentaron una menor irritación cutánea causada por la quimioterapia. En otro, un enjuague bucal que contenía curcumina redujo la inflamación bucal. También se ha probado que la cúrcuma ayuda a disminuir el dolor en algunas pacientes con cáncer de mama que presentan problemas articulares. “Esto es alentador”, anota el doctor Hou, y añade que se están llevando a cabo ensayos similares en personas con cáncer de próstata, colorrectal y de páncreas.
La cúrcuma tiene efectos secundarios que debes conocer
“No existe evidencia de que la cúrcuma como especia sea dañina”, señala el doctor Hou. “Pero para cualquier otra cosa, cabe consultar con su médico o con un especialista”. Esto se debe a que consumir mayores cantidades de curcumina —presente, por ejemplo, en las cápsulas de cúrcuma— puede interferir con ciertas quimioterapias, disminuyendo su eficacia. La cúrcuma también puede aumentar el riesgo de hemorragias y cálculos renales, y en exceso puede incluso provocar náuseas.
Si desea obtener más información sobre cómo la cúrcuma puede encajar o no en su plan de atención contra el cáncer, programe oportunamente una consulta con su oncólogo para revisar si esta es prudente de cara a su caso y tratamiento.
Conclusiones clave
Fuente: un artículo publicado en el portal www.mskcc.org
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