

Según un nuevo estudio, cada 10% de las calorías diarias que los niños consumen en forma de nuggets de pollo, cereales azucarados y aperitivos envasados se asocia con una disminución medible en ciertas áreas del cerebro relacionadas con las emociones y la motivación, incluso antes de que comiencen el jardín de infantes.
Investigadores del Children’s Hospital Los Angeles realizaron un seguimiento a 144 niños latinos desde la infancia temprana hasta los seis años de edad; midieron su consumo de alimentos ultraprocesados (AUP) a los seis, 12, 24 y 72 meses, y les realizaron escáneres cerebrales mediante resonancia magnética a los seis años.
Descubrieron que cada aumento del 10% en el consumo acumulado de AUP se asociaba con una reducción de casi el dos por ciento en el tamaño de regiones cerebrales subcorticales —incluidas la amígdala y el tálamo—, las cuales regulan la recompensa, las emociones y la motivación.
Si la dieta de un niño cambia de manera más drástica —por ejemplo, sustituyendo entre el 30% y el 40% de su alimentación por aperitivos procesados—, la reducción prevista del volumen cerebral podría ser exponencialmente mayor.
El rendimiento de los niños en pruebas de lenguaje, habilidades motoras, memoria, velocidad de procesamiento y atención no mostró diferencias medibles, a pesar de los cambios en la estructura cerebral. El estudio, publicado en The American Journal of Clinical Nutrition, es de carácter observacional; esto significa que revela una asociación, mas no una prueba de que los alimentos ultraprocesados causen directamente dichos cambios estructurales, una distinción que los propios investigadores se han encargado en puntualizar.
“Aunque no se observen diferencias en el rendimiento cognitivo, estamos detectando cambios medibles en la estructura cerebral”, afirmó en un comunicado el autor principal, Michael I. Goran, director del Programa de Nutrición y Obesidad del Children’s Hospital Los Angeles.
Dijo que lo que los niños comen a una edad temprana “puede moldear el desarrollo cerebral de maneras que apenas estamos empezando a comprender”.
“La investigación sigue reforzando algo que sabemos desde hace mucho tiempo: la nutrición desempeña un papel importante en el crecimiento físico, el desarrollo cerebral, el aprendizaje y la salud general de los niños”, declaró a The Epoch Times, Lindsay Malone, dietista titulada y profesora del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad Case Western Reserve, quien no participó en el estudio.
Actualmente, los niños pequeños y en edad escolar obtienen más del 60% de sus calorías diarias de alimentos ultraprocesados. En Estados Unidos, los niños de entre uno y cinco años reciben más de la mitad de su aporte energético de estos productos. Los expertos llevan tiempo advirtiendo que los alimentos ultraprocesados aumentan el riesgo de diabetes, obesidad y futuras enfermedades cardíacas en los niños; esta investigación añade una nueva dimensión al señalar un posible efecto sobre el propio desarrollo cerebral.
Qué se considera un alimento ultraprocesado
Los alimentos ultraprocesados son productos industriales elaborados a partir de ingredientes refinados y aditivos, diseñados para ofrecer comodidad y una larga vida útil. Por lo general, contienen pocos o ningún alimento en su estado natural y a menudo incluyen edulcorantes, aromatizantes, emulsionantes u otros ingredientes de carácter cosmético. Entre los ejemplos más comunes se encuentran algunas comidas rápidas, platos precocinados congelados, productos de pastelería, carnes procesadas (como embutidos) y productos lácteos.
La primera infancia se considera una etapa crítica para el desarrollo cerebral debido a la elevada neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para reorganizar sus conexiones neuronales. Según los investigadores, la calidad de la alimentación durante este período puede influir en el neurodesarrollo.
Diana Cusa, dietista titulada y especialista certificada en educación y atención a la diabetes en Northwell Health (Nueva York) —quien no participó en el estudio—, señaló que una dieta rica en nutrientes es fundamental para favorecer el desarrollo cerebral y la función cognitiva.
Esto implica garantizar que los niños reciban cantidades suficientes de ácidos grasos omega-3, hierro, colina, vitaminas del grupo B y antioxidantes.
Los nuevos hallazgos se basan en estudios previos realizados en adultos, los cuales han vinculado un mayor consumo de alimentos ultraprocesados con un menor volumen cerebral y déficits cognitivos, incluyendo problemas de atención y memoria. Dichos resultados llevaron a los científicos a investigar si se producen efectos similares en los niños.
Goran señaló que es necesario seguir investigando para comprender los mecanismos que explican los cambios observados por su equipo.
“Todavía nos queda mucho por aprender sobre cómo la exposición temprana a ciertos alimentos influye en el cerebro en desarrollo”, advirtió. “Identificar los mecanismos subyacentes será fundamental para entender qué implican estos hallazgos para la salud a largo plazo”.
El equipo de investigación planea estudiar a continuación qué etapas del desarrollo podrían ser más sensibles a la dieta y explorar las vías biológicas implicadas.
Los alimentos ultraprocesados (AUP) pueden provocar cambios en la estructura cerebral al generar inflamación y deficiencias de nutrientes durante períodos de crecimiento clave. Cuando los científicos hablan de que el cerebro se está “encogiendo”, no se refieren a que las células cerebrales mueran de inmediato; más bien, indican que hay una menor densidad de células cerebrales, menos conexiones entre ellas y alteraciones en el entorno interno de ciertas zonas profundas del cerebro.
Cómo pueden los padres reducir el consumo de alimentos ultraprocesados
Cusa explicó que los cambios más efectivos se producen cuando los padres dan ejemplo, y que reducir su consumo beneficia a toda la familia, no solo a los niños. Ofreció las siguientes recomendaciones prácticas:
Malone subrayó que esto no significa que los padres deban aspirar a la perfección.
“La mayoría de los niños consumirán alimentos ultraprocesados en algún momento”, comentó. “Y eso está bien”. Asimismo, animó a las familias a centrarse en la constancia.
“Si la mayoría de las comidas incluyen frutas, verduras, proteínas de calidad, cereales integrales y grasas saludables”, resaltó Malone, “usted estará construyendo una base nutricional sólida para el desarrollo de su hijo, al tiempo que deja espacio para el pastel de cumpleaños, la noche de pizza y otros alimentos favoritos”.
Fuente: un artículo de George Citroner publicado en el portal www.theepochtimes.com
A lo largo de 14 años, Gamma Knife Center Ecuador (GKCE) ha cumplido con su misión de aportar —como servicio especializado en el tratamiento de tumores cerebrales— todo lo necesario para mejorar, mantener y extender la calidad de vida de nuestros pacientes.
El equipo médico y administrativo de nuestro centro, vuelca su mayor esfuerzo para realizar una actuación oportuna, concreta y responsable ante cada caso recibido; porque entendemos que su confianza no descansa únicamente en la innovación de la más alta tecnología sueca de radiocirugía estereotáctica disponible en nuestro país, sino en la seguridad y eficiencia de nuestros procedimientos.
Visítenos y conozca de primera mano las ventajas de Gamma Knife® Icon™: el único método ambulatorio que consigue en forma eficaz curar sin invadir.
GKCE está debidamente acreditado ante la Red Pública Integral de Salud (IESS, ISSFA, ISSPOL, MSP) y las principales aseguradoras privadas.